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Aprender idiomas Like a Boss

Con seis a su haber, Joshua Hartshorne ha descubierto algunos trucos para hablar otros idiomas.  Descubra qué cosas son las que le habría encantado saber antes de comenzar a aprender.

Aprender otro idioma no es algo que le pase espontáneamente a nadie.  Luché para aprobar mis clases de inglés y francés en el colegio.  El latín, que vino después, fue el beneficiado por mi experiencia anterior con los idiomas.  Mis cuatro años de universidad en Rusia fueron más suaves, y para cuando fui a aprender japonés y chino, ya no fue problema para nada.

Pero, como un anciano que llora sobre su juventud desperdiciada, pienso en las montañas lingüísticas que pude haber movido en la secundaria si hubiese sabido lo que sé ahora.  Como un anciano, yo –consultando a una amplia gama de expertos en idiomas – les diré que no solo lo que funcionó, tal vez con más elocuencia, qué quisiera haber podido hacer de forma diferente.

  1. LA INMERSIÓN ES CLAVE

Un punto en el cual todo el mundo está de acuerdo es que la inmersión es esencial.  Eric Bell, recientemente graduado de la universidad, me dijo que había notado que su alemán mejoró más durante el único verano que pasó en Berlín que en los dos años que estudió ese idioma antes o después del viaje.

El solo hecho de vivir en otro país no garantiza la inmersión.  Por ejemplo, hay personas en la comunidad de expatriados en Hong Kong que han pasado décadas en la ciudad, pero que todavía no son capaces de pedir una orden arroz frito en cantonés.  En contraste, Gretta, una alumna principiante de ruso en Siberia, salpicaba sus conversaciones en inglés con cada palabra rusa que conocía, y progresó rápidamente.

La inmersión es también un estado emocional.  Jochen Richter, director del Programa de Alemán en Verano del Middlebury College, alienta a sus estudiantes a evitar traducir desde el alemán al inglés.  Richard Hartshorne llevó la práctica al extremo, rehusándose a usar un diccionario bilingüe al cabo de un par de semanas de comenzar a aprender Danés, Alemán, Francés, Español, Nepalí y Swahili.  “Fue muy, muy reconfortante cuando veía que las palabras tenían sentido, sin tener necesidad de buscar su equivalente en mi idioma nativo”, explica.

“Estudiar en el extranjero suena genial”, pero al hacerlo, es difícil mirar nuestra cuenta bancaria sin suspirar por ver el poco saldo disponible que nos deja la experiencia. Porque es verdad, muchos de nosotros no podemos, desafortunadamente, viajar al extranjero todo el tiempo, e incluso quienes sí pueden, no siempre pueden encontrar con quién hablar los idiomas que conocen todo el tiempo.  Para aquellos casos, existen cintas.  Hartshorne las usó, y otro conocido suyo aprendió ruso básico con cintas mientras cuidaba perros de trineo en un lodge en Alaska.

 

  1. HABLAR DESDE EL PRIMER DÍA

La mayoría de los estudiantes no son como Greta.  Más de alguno de mis estudiantes de inglés me han dicho que lo que más quieren es alcanzar la fluidez necesaria al hablar.  Yo les digo directamente que van a estar esperando eso por el resto de sus vidas; pues nadie jamás ha aprendido TODAS las palabras de su idioma nativo, y mucho menos la de otro idioma.

A un académico ruso, que recién había terminado de dar un discurso improvisado en inglés en un simposio, sus incrédulos colegas le preguntaron cómo lo había logrado sin nada más que un par de notas.  “Es fácil”, dijo.  “Solo me tomé una copa de vino”.  A pesar de que el alcohol no es una estrategia muy popular, ponerse en una situación donde uno se siente cómodo usando una lengua que no es la materna puede ayudar mucho.  Mientras estén afuera, consideren inscribirse en alguna actividad o un club de algo en lo que ya sean expertos – ya sea karate, violín o basketball.  La confianza que se siente al hacer algo que ya saben hacer puede fácilmente traspasarse al uso del nuevo idioma.

 

  1. USAR UN MÉTODO BASADO EN LA CONVERSACIÓN

Algunas veces, los métodos de enseñanza tienden a culpar a la resistencia de los alumnos a hablar, mientras éstos enfatizan en la lectura, escritura y un vocabulario muchas veces oscuro o poco realista.  En los últimos años, la enseñanza de idiomas se ha desplazado hacia una cosa cada vez más práctica, con un enfoque más oral, enfatizando la comunicación y desincentivando la traducción.

Un buena forma de ver si una clase está basada en la conversación es observando los textos de estudio.  Si la lección introductoria enseña muchas palabras “oscuras” o poco comunes, lo más probable es que no lo sea.

 

  1. PRACTICAR DIARIAMENTE

Los expertos insisten en lo necesaria que es la práctica diaria.  Benjamin Rifkin, autor de un popular texto de estudio para aprender ruso, destacó que “aprender a hablar y a usar un idioma es como tocar un instrumento o practicar un deporte.  Sin práctica diaria, sin el compromiso diario, no puede haber ningún tipo de progreso”.  (De hecho recuerdo que mi profesora de piano decía algo bastante similar).

Y esto no es solo un tema de opinión; está comprobado por recientes estudios de psicología y neurociencia.  Estudiar por cortos períodos de tiempo intercalados en intervalos regulares, lleva a una mejor fijación que lo que se consigue en una sola sesión maratónica.

 

 

  1. ESCUCHAR LOS CONSEJOS DEL PROFESOR

El consejo de practicar diariamente puede sonar como un profesor diciendo que “si no sabe, no invente”, evidente, pero nos ayuda a recordar que solo porque el profesor lo dijo, no significa que este mal.  En un correo reciente, Rifkin dijo: “Ojalá mis estudiantes confiaran más en la experiencia y el conocimiento de sus maestros, hicieran la tarea que se les dio con un esfuerzo consciente, no solamente por hacer lo que les dijeron y entregarla por una nota”.  Incluyo su cita con un poco de pena.  Cuando comencé a estudiar idiomas, siempre hacía el menor esfuerzo posible a la hora de la tarea, para dedicarme a lo que verdaderamente quería estudiar.  Sin embargo, en día me encuentro haciendo esas actividades sugeridas por los profesores hace ya tanto tiempo.

 

“Los idiomas no se ‘adquieren’ sin esfuerzo”, le dice Rifkin a sus alumnos.  Ninguno de nosotros aprendió su lengua nativa de un día para otro, y ustedes tampoco van a aprender una lengua extranjera más rápido que la materna – pero eso no significa que no existan atajos.  Escuchar las historias de quienes ya recorrieron este camino antes que nosotros, nos ayuda a “adquirir” el idioma con un poco menos de esfuerzo.

 

 

Traducido y adaptado por Study Tours.

 

Fuente: http://www.vergemagazine.com/study-abroad/articles/152-learning-languages-like-the-experts.html

 

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