CONVENCIENDO A NUESTROS PADRES DE DEJARNOS IR A ESTUDIAR AL EXTRANJERO

A veces, contar con el apoyo de nuestros padres puede ser la mayor dificultad de todas.

Soy hija única y vengo de una familia de clase media, pero no dejé que nada de eso se interpusiera en mi camino cuando tuve que convencer a mis padres de dejarme ir a estudiar al extranjero.

Después de cinco años de acelerada vida en la gran ciudad estudiar y trabajar en el centro, estaba convencida de que si iba a volver a estudiar, no iba a ser en Santiago –y en la medida de lo posible, en ningún lugar de Latinoamérica tampoco. Así que, elegí Nueva Zelandia.

No es el típico destino para estudiar en el extranjero.  No es la romántica París, el elegante Londres, el bullicioso Hong-Kong, o la soleada Australia.  Es un feliz país de oceanía, famoso por sus paisajes, su gente y el rugby.

¿Por qué Nueva Zelandia? Elegí el programa que más me interesaba, de precio razonable para aprender inglés, y simplemente pasó que se daba en ese país.

Al principio, mis amigos no estaban muy convencidos de mi decisión, lo que fue una señal de que probablemente no sería fácil convencer a mis padres tampoco.

Cuando tuvimos “la conversación”, mis padres me bombardearon con las mismas tres preocupaciones que mis amigos declararon haber tenido.  Les preocupaba mi seguridad, la realidad financiera de estudiar en el extranjero y echarme de menos.  Aquí está la forma de manejar estos tres escenarios:

SEGURIDAD ANTE TODO

La seguridad es generalmente la mayor preocupación de nuestros padres.  Cuando mi amigo Alberto Soto, de 21 años, dejó Venezuela para ir de intercambio a Canadá, su mamá no estaba ansiosa  empujándolo con sus maletas para que se fuera.  Estaba preocupada por la seguridad y el bienestar de su único hijo.  “Ser un hombre joven, sin experiencia, solo en otro país fue lo que probablemente la puso más nerviosa”, dice Alberto.

Mientras que la típica frase: “no andes solo por lugares oscuros en la noche; no hables ni confíes en extraños”, y otras reglas de manual de supervivencia son aplicables en todas partes del mundo, solo toma un minuto averiguar cuáles son los códigos telefónicos de emergencia (en Estados Unidos es el 911, su equivalente en Europa es el 112, y en Australia el 000) y dónde está el hospital y la estación de policía más cercanos.

También es importante comprender a qué tipo de atención de salud tiene derecho – en caso de tenerlo – durante nuestra estadía en el país elegido.  “Ya sea se raspe una rodilla o se quiebre una pierna, necesita saber qué está cubierto y qué no”, dice Alberto.    “Tan pronto como sea posible, averigüe si estará cubierto, o contrate un seguro médico internacional”.

Una vez que haya averiguado, pase esta información a sus padres para que estén tranquilos.

EL DINERO IMPORTA

Uno puede estudiar en el extranjero con una beca, o gastar todos sus ahorros de adolescente, o también conseguir un préstamo del Banco de Padres.  Cualquiera sea la forma, nuestros padres quieren vernos actuar inteligentemente con ese dinero, especialmente si lo vamos a gastar en otra moneda.

El consejo de Alberto es hacer un presupuesto detallado y presentárselo a nuestros padres.  “Encontré un alojamiento que se ajusta a mi presupuesto antes de iniciar el viaje; investigué sobre el costo de vida e hice una tabla con un presupuesto detallado para todo.  Eso le demostró a mi madre que estaba siendo astuto en términos financieros”.

ESTAR EN CONTACTO

Al final del día, a ningún padre le gusta ver a su hijo dejar el nido.  El aspecto emocional de estudiar en el extranjero se vio amplificado en mi caso, porque soy hija única y me pasé los cuatro años que duró mi carrera universitaria viviendo con mis padres.

Tuve una conversación con mi madre acerca de qué la convenció a dejarme ir, y esto fue lo que me dijo: “Simplemente acepté el hecho de que no quería impedir el crecimiento de mi hija.  Y tú te ibas a estudiar al extranjero.  En realidad no podía pelear contra eso”.

Ahora que mi madre tiene un Smartphone, me envía mensajes instantáneos cada vez que quiere.  Podemos hablar por Skype cuando está en el trabajo o en casa, e incluso me manda fotos de vez en cuando con sus aventuras diarias.  Cuando pregunte si la tecnología la hacía sentir mejor con respecto al hecho de que yo estaba estudiando en otro país, dijo: “La distancia física está ahí, pero la tecnología impide que deje de verte”.

Coordinar un viaje para estudiar en el extranjero puede ser un desafío, y convencer a padres reacios es a veces la mayor dificultad de todas.  Pero estudiar afuera también puede ser la mejor parte de nuestra educación y nuestros viajes.  Hay que organizarse, investigar, y mostrarles a nuestros padres que esto es en serio.  Vale la pena el esfuerzo.

 

Adaptado y traducido por Study Tours, Fuente: http://www.vergemagazine.com/study-abroad/articles/1132-convincing-your-parents-to-let-you-study-abroad.html

 

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